LDC: ¿De dónde tela?

¿De dónde tela?

29 de agosto de 2012 – OpiniónPolíticaPuerto Rico – 

“La matemática electoral nos da los pisos y los techos de cada cual”

No soy pitoniso. Analizo con realidades concretas y las elusivas variables de la emoción y la pasión. Esa última es el factor intangible que modifica o altera los patrones puramente aritméticos de pasadas elecciones. Si la política fuera puramente ciencia, la matemática electoral sería tan precisa como tan predecible. Pero no lo es.

Las ecuaciones de los resultados electorales están determinadas por factores ajenos a la suma y la resta. La voluntad de ganar, el pesimismo, el miedo, el coraje, la frustración, la pasión, la emoción, el derrotismo, los gustos personales, las afinidades, la simpatía y las rivalidades ancestrales, todos conforman una opinión pública y un electorado tan voluble como tan volátil. Y es precisamente esa incertidumbre, lo que hace esta artesanía de la politología tan fascinante. Lo que me lleva a la pregunta en boca de todos. ¿Está escrito en piedra el resultado electoral-plebiscitario a favor del partido colonial? No necesariamente.

Debemos descartar dos falacias inmediatamente. Primero, la falacia de los penepés de que es imposible una derrota de Fortuño porque la base estadista de ese partido es mucho más grande que la de la Pava. Y la segunda falacia, es la del PPD que sostiene que el voto castigo a Fortuño será el más grande de la historia moderna y que una quinta parte de los penepés se quedarán en las casas o cruzarán al campo rojo. Veamos los números.

Si bien es cierto que en las elecciones del 2004 y el 2008 los votos íntegros y los votos emitidos bajo la insignia de partido fueron mayores para el PNP, esa no fue la realidad en las elecciones del año 2000 en las que el PPD y Sila Calderón sacaron unos 55,000 votos íntegros y bajo la insignia más que Carlos Pesquera y el PNP. Lo cierto es, que la base del PPD le dio una ventaja a Sila de 59,000 votos, teniendo el PIP en sus arcas una totalidad de 104,000 votos para el 5.23%. O sea, el factor melón fue mínimo. En el 2000, el PIP retuvo su franquicia y la victoria del PPD fue montada con nuevos inscritos y reinscritos y una hipermovilización del 82% del electorado. Esa superioridad numérica del PPD en el año 2000 cuando los temas de Vieques y la corrupción levantaron la pasión del bloque antiestadista, se hizo sal y agua en menos de 4 años. Aunque en las elecciones del año 2004 Aníbal y Rosselló terminaron en un virtual empate y el primero fue “electo” por el Golpe de Estado del Tribunal Supremo, para entonces la matemática electoral presenció un rebalance y una inversión de fortunas. Aunque Aníbal prevaleció por escasamente 3,500 votos o dos décimas de punto, el PNP obtuvo 17,000 votos íntegros más que la Pava y Luis Fortuño ganó como comisionado residente por unos 11,000 votos.

El año 2008 produjo una anomalía estadística. La depresión económica, el cierre del gobierno, la quiebra del erario, la movida del PPD hacia la soberanía, y el procesamiento federal por la corrupción de AAV, produjeron un desgaje inusual de más de 4% en la base tradicional de 46% del PPD. Dada las circunstancias extraordinarias en esa elección, cualquier cosa hubiese derrotado a AAV. El País estaba verdaderamente apestado con todo. Fortuño y su campaña fueron accidentes de la historia, como Sila y la suya lo fueron en el año 2000.

Las anomalías del 2008 son muchas. La participación electoral bajó del 82% del año 2000 y el 2004 a 79%. O sea, un 3% de los electores inscritos se quedó en su casa (75,000). La base del PPD bajó de 48% en el 2000 y 2004 a 42% en el 2008. Esos 6 puntos porcentuales representan 150,000 votos y ventajas entre los nuevos inscritos, los no afiliados y los populares tránsfugas. Como resultado, el PNP vio una inflación artificial en su base a 53%, o unos 210,000 votos más que los de la Pava. Contrario a lo que se ha pensado, los partidos de minoría, aunque fraccionaron sus votos, volvieron a obtener el 5%.

La matemática electoral nos da los pisos y los techos de cada cual. En los últimos 12 años, la base del PNP ha fluctuado entre 899,000 votos (46%) a 995,000 (53%). Si calibramos el 2008, la base promedio de ese partido en las últimas elecciones ha sido 900,000. La base del PPD ha fluctuado entre 785,000 y 952,000. La base promedio de ese partido es aproximadamente unos 900,000 si tomamos como punto de encuentro las cerradas elecciones del año 2004. Por cierto, ni aun cuando se dividió en 1984, el PNP perdió una quinta parte de sus electores al PPD. Eso nunca ha pasado ni pasará en un evento plebiscitario.

Eso quiere decir que ambos partidos están pareados. Los resultados del 2012 se determinarán por el vaivén y las fluctuaciones de unos 200,000 electores y por la capacidad de los partidos en movilizar y sacar su base. Por lo tanto, aquí no hay nada seguro. Nadie tiene mucha tela de donde cortar…

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