García Padilla desahoga sus frustraciones – A siete meses de dejar el cargo – Cada Vez Más Destructivo

García Padilla desahoga sus frustraciones

A siete meses de dejar el cargo

jueves, 5 de mayo de 2016 – 8:00 AM   Por Benjamín Torres Gotay

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García Padilla señaló a la Legislatura por no aprobar medidas paliativas. (Ramón Tonito Zayas)

El gobernador Alejandro García Padilla llegó a la entrevista animado y sonriente. No parecía el mismo hombre agobiado y entristecido que 48 horas antes se había presentado ante el país a informar que el Gobierno no tenía ya cómo cumplir con sus acreedores y dar servicios a la misma vez.

Era un desenlace que se avistaba desde hace mucho tiempo, pero no dejó de ser impactante. Y el primer impactado era el propio gobernador, quien dice en esta entrevista con El Nuevo Día que esa era “una noticia que no quería dar”.

En la entrevista, su semblante había cambiado. Pero, más allá del semblante –en lo que dijo y cómo lo dijo, y en lo que calló y cuándo decidió callarlo– el gobernador  reveló de cuerpo entero las frustraciones que empañan su ánimo tras ver sus planes más importantes colapsar ante la voracidad de la histórica crisis financiera.

Esas frustraciones tienen casi todas el mismo nombre: Legislatura. El gobernador asume toda la responsabilidad por lo que no pudo evitar.  Pero la responsabilidad que asume es la de no haber podido convencer a la Legislatura de aprobar algunas de las medidas que propuso para atender la crisis fiscal ni sobreponerse a las desconfianzas y prejuicios que, cree, existen contra él en el Capitolio.

El domingo se veía muy triste. Parecía que estaba a punto de llorar. ¿Qué pasó?

Estaba ciertamente triste. Hay emociones que uno no puede ocultar y que no puede poner “póker face”. No era una noticia que yo quería dar. Como he dicho antes, yo quería ser un gobernador que podía hacer otras cosas, otros proyectos de infraestructura. Pero la realidad que me tocó es la realidad que me tocó y hay que resolverla. El primer gran impago en la historia del país, aunque no fuera mi culpa, no es una noticia alegre.

 Hay quien piensa que el tono en el que usted se dirigió al país infundió más miedo y  que debió aprovechar el momento para infundir seguridad. ¿Eso no le pasó por la mente?

Si infundió preocupación, fue el tono correcto.  El tono es de aquel que sabe que si no hay cambios drásticos se acerca el fin del camino.

¿Cuál fue el momento en que se selló el destino y llegamos a esto?

Hubo dos momentos combinados. No es que solucionaban. Es que daban más pista para, en lo que solucionamos, que el país no sufriera. Cuando presentamos la segunda enmienda a la crudita a finales de 2014, que era para tomar la deuda de la Autoridad de Carreteras que está en el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) y refinanciarla. No era para emitir deuda nueva, era para darle liquidez al BGF. Yo decía que había que aprobarlo pronto porque si se juntaba con el presupuesto no íbamos a poder ir al mercado. Se aprobó en febrero o marzo y el mercado pidió el presupuesto. No pudimos darle liquidez al BGF de $2,000 millones adicionales. Si el BGF tuviera $2,300 y pico de millones, en vez de $300 y pico de millones, no estaríamos en esta situación. Y cuando no se pudo aprobar la reforma contributiva. En aquel momento yo  advertí de que la cuesta se va a poner más empinada. Y se puso más empinada. Son los dos momentos en los que pudimos evitar esto.

 ¿De quién es la responsabilidad de que eso ocurriera?

Mía. Mía. Yo la asumo toda. Yo tenía que convencer a los legisladores y no los convencí. Hay quien dice que fue porque me faltaron argumentos y hay quien dice que fue por mala fe de algunos legisladores.

¿Qué usted cree?

Me rompo la cabeza buscando qué argumentos pude utilizar con el mundo entero de testigo de que ese era el camino correcto.

 Cuando usted dice ‘la responsabilidad es mía’, básicamente eso le va a decir al país que su gestión fue un fracaso.

(Pausa y suspira) Va a haber quien lo vea de esa forma. Y va a haber quien diga, ‘bueno, no fue un fracaso en turismo, ni bajando el crimen y  el desempleo y mejorando la agricultura y la manufactura’. Hay más que hacer. Pero se adelantó mucho.

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Pero la situación fiscal amenaza la viabilidad misma del gobierno. 

Qué bueno que lo dices así porque es como lo has mencionado. Por ejemplo, una de las circunstancias que más atesoro es los derechos de las minorías, cómo se trata a los inmigrantes, cómo la policía trata a las manifestaciones públicas, cómo se trata a las comunidades LGBTT.

Pero eso es como si un padre de familia dijera ‘perdimos la casa, pero por lo menos nos damos besitos’.

Podríamos perder la casa, pero nuestros hijos están mejor educados y tienen más derechos.

Cuando se juzgue su administración en su totalidad,  lo del impago es lo que va a quedar ahí.

Es parte de lo que va a quedar ahí. Y hay quien va a decir ‘eso lo marcó todo’. Y un inmigrante va a decir que a pesar del impago tiene más posibilidades de echar hacia adelante. Un estudiante de escuela pública tiene más posibilidades de ir a la universidad de las que tenía antes.

Un estudiante de escuela pública que no necesite servicios de educación especial.

Tienes toda la razón. Claro, que incluso en los servicios de educación especial ha habido una mejoría que no había habido nunca en la historia. Pasamos de F a B. Pero sin duda, de nuevo, hay verdes y hay maduras. Yo asumo la responsabilidad de todas, sin excusas.

Existe dentro y fuera de Puerto Rico la percepción de que el Gobierno no ha recortado todo lo que puede recortar.

El secretario del Tesoro, Jack Lew, ha dicho que ya el Gobierno de Puerto Rico ha hecho todo lo que tenía que hacer.  Anna Krueger infiere que recortamos más de lo que debíamos. En contratación externa de las agencias hemos recortado 75% del gasto. Eso es un informe de la Oficina del Contralor. Cuando yo entré al Gobierno había 105,000 empleados públicos. Ahora hay 89,000. Un recorte sin despidos. El gasto del Gobierno cuando yo empecé era cerca de $12,000 millones. Ahora es $9,000 millones.

¿Usted siente que se le respeta en la Legislatura?

Hay quien sí y hay quien no.

 Siempre hay quien sí y hay quien no. Pero también hay quien importa y quien no importa. Vamos a verlo de esa manera. 

(Suspira) Eso lo tendrían que responder ellos.

¿Usted sabe si sus planes, sus ideas, su visión, son valoradas por sus compañeros de partido? 

No quiero limitarlo a los compañeros de partido, sino a la Asamblea Legislativa en general. Hay mucho jefe y poco indio.

 ¿Qué quiere decir con eso?

Hay muchos gobernadores en la Asamblea Legislativa.

Abunde sobre eso. 

Hay muchas personas que entienden que la política pública se establece desde allí, que el camino a seguir se pauta allí.

¿Puede dar ejemplos específicos?

No, no, no. Nos queda cuatrienio. Nos quedan decisiones que tomar y tenemos que trabajarlas en equipo en la medida en que eso sea posible.

Con estos vientos, ¿cómo usted ve esos meses que le quedan aquí?

Es un ejercicio de responsabilidad y aquí no hay tal cosa como relajarnos porque se está acabando el cuatrienio y porque vienen las elecciones. La crisis es ahora, no es el año que viene. Yo quiero que el gobernador sea David Bernier, pero al que sea el gobernador yo tengo que tratar de dejar esto resuelto. Para eso decidí no correr. Hay quien plantea que yo debo tratar de patear la lata para que caiga en enero y lavarme las manos y que esto lo resuelva el próximo gobernador. Eso no sería responsable. ¿Cómo yo voy a mirar a mis hijos? No se trata de eso. Yo quiero resolverlo. Voy a tratar de que no sea solo. Va a ser más difícil, pero espero contar con Eduardo (Bhatia, presidente del Senado) y con Jaime (Perelló, presidente de la Cámara) y con los dos equipos. Hay unos legisladores que  me han hecho sentir que no son parte del equipo durante todo el cuatrienio, que han votado en contra de todo y algunos alcaldes de mi partido. Pero eso ya lo tienes por perdido.

Usted dice eso y lo que uno piensa es, ¿qué líder se deja derrotar por uno que otro alcalde y cuatro o cinco legisladores?

Esa espada corta por los dos lados. Porque si yo impongo mi posición entonces ellos son un sello de goma y están mal. Y si ellos imponen su posición pues es que yo no.

 Aquí ha habido muchos gobernadores con focos de revuelta en la Legislatura. Los traen aquí a Fortaleza y salen por ahí derechitos.

Y al otro díael titular es que le doblaron los brazos.

Así son las cosas, gobernador.

Palo si boga y palo si no boga. Pero, yo creo…

Usted trató de hacer eso. 

Yo traté de convencerlos.

¿Usted no está satisfecho con sus relaciones con la Legislatura?

Hubo instancias donde pudimos trabajar en equipo e instancias donde no. La percepción del país es que fue bien complicado. Y, sí, muchas veces me trataron de poner el pie, todo el tiempo, hasta que decidí no aspirar más. A algunos miembros de la Asamblea Legislativa les molestaba que una persona que no supiera hablar inglés perfecto y que fuera de Coamo fuera el gobernador.

¿En serio?

Pues por supuesto. Por supuesto.

 Usted está hablando básicamente de un prejuicio de clase ahí. 

Pero es que la Asamblea Legislativa es un reflejo de la sociedad. Digo esas dos cosas como ejemplo. Y haber estudiado en Puerto Rico y no tener las sofisticaciones que ellos pensaban que debía tener el gobernador.

¿Usted no cree que le haría un favor a los populares si dice quiénes son?

El País sabe. Los populares saben. Unos van a ganar  y otros no.

 La situación del país no podía resolverse en estos cuatro años. Eso lo sabe cualquier persona razonable. Pero, ¿se podía detener el descenso? ¿Se detuvo?

Sí se podía detener. Si yo lograba aquellos $2,000 millones del BGF  no estaríamos donde estamos.   Una reforma contributiva que fomente la productividad, no que la castigue. Son un montón de cosas que había que hacer que no pude hacer.

Le quedan siete meses de gobierno, pero ya con el impago  se puede hacer un juicio sobre su administración. ¿Usted se va satisfecho?

Por supuesto que no. Y vamos a suponer que hubiera logrado todo, tampoco me hubiera ido satisfecho. Si pienso como está la agricultura, el salto ha sido extraordinario, o la protección de las comunidades marginadas y la baja en el crimen.  Esas son las maduras. Las verdes: la crisis fiscal no la hemos derrotado y sí ha habido un adelanto: el país se dio cuenta que no vivimos ya del cuento. Eso era un elemento de madurez que era necesario. No se ha completado, porque todavía hay gente que cree que va a llegar en paracaídas una solución. Pero ese elemento de reconocimiento era necesario. Pero sí, falta más. Falta más.

Extractos de la entrevista con el gobernador que fueron editados de la versión impresa por asuntos de espacio:

Sobre la economía

El país tiene mucho de lo que sentirse orgulloso. Una economía que está flat, con la crisis que tenemos en cualquier otro país con estaría en meganegativo. El anuncio de Honeywell, los anuncios de Lufthansa, la farmaceútica, la agricultura y el turismo expandiéndose. En medio de la crisis, es algo que otras economías pudieran envidiar. Pero la realidad es que eso no va a durar mucho si no resolvemos la crisis fiscal.

Sobre acciones tomadas después del fracaso de la reforma contributiva

Seguimos luchando y procurando nuevos mecanismos. Presentamos el informe fiscal a cinco y luego a diez años, un plan que presentamos en septiembre pasado. Hicimos el informe independiente de liquidez, el Informe Krueger un poco antes, ya exponiendo en números claros cuál es el panorama que tenemos que enfrentar. Cada vez, más difícil la aprobación de medidas, como es natural ya más cercano el año electoral. Buscamos distintos mecanismos de financiamiento pero es ya imposible.

¿Perdió sueño el gobernador por la crisis? 

(Sonríe) Mucho. Y todavía. Mucho. Lo consulto a veces con mi esposa, con la secretaria de la Gobernación, con el secretario de Estado, que son personas que han estado ahí y que no se han rendido. A veces estamos a las tres de la mañana enviándonos emails, estudiando documentos, hay que leerlo todo, al detalle, hacer preguntas, al grado de que procuramos tratar de comprender lo más posible sin ir a los asesores, porque los asesores cuestan dinero, conlleva un esfuerzo brutal que tratamos de hacerlo al máximo de nuestras capacidades.

Sobre si puede recortar más gastos en el gobierno:

Sin afectar servicios y la economía, no (se puede recortar más). Siempre puede haber algo que uno puede encontrar, pero ya muy poco. Los expertos en eso coinciden. De hecho, Anne Krueger, que es una economista muy conservadora, del FMI, que por sí es conservador, dice el gobierno tiene que tener cuidado de no seguir afectando la economía. Un empleo que yo le quito al gobierno, son dos empleos que se pierden en la empresa privada. Donde nos tenemos que enfocar es en la eficiencia. Tengo 24 agencias propuestas para consolidar. Ahí están los proyectos de ley.

Sobre el impago de julio y la posibilidad de que el gobierno no pueda operar:

De aquí a julio, que  viene el compromiso de pagar casi $2,000 millones, ¿qué va a hacer diferente de lo que intentó hacer antes de mayo y no se logró?

En cuanto al tema del impago, el problema es uno matemático. El dinero no existe. No tengo el dinero. Si, como decía yo, si de repente encontramos un mecanismo para poder cumplir, pues se cumple. En este momento no imaginamos ese mecanismo. El Tesoro no lo imagina. El Congreso federal tampoco lo imagina. Pues mira, si nosotros y los expertos de otros países entienden que ese mecanismo no va a existir, pues yo tengo que ir previendo que no se va a poder pagar el primero  de julio. Es complicado que aparezcan $2,000 millones de repente.

Después de julio, ¿qué va a pasar?

Hay dos escenarios posibles: sihay ley del congreso pues, inicia un proceso de reestructuración de ladeuda y nos vamos a tierra firme. Si no hay ley del congreso, empieza un proceso donde van a aumentar el número de demandas y entonces a la misma vez el proceso de renegociación voluntaria. Pero estamos a merced de lo que reclamen y concedan los jueces en las demandan. Los jueces no son electos, por lo tanto no le responden al país, no tienen que rendir cuentas. Quedaríamos a merced de eso.

¿Existe la posibilidad de que antes de que termine su cuatrienio haya un colapso total de las operaciones del  gobierno de Puerto Rico? Los reclamos de los acreedores van a ser apocalípticos.

Estamos preparados para eso. Lo que tenemos que demostrar a la corte es que va a ser peor para el país y para los acreedores y para la decisión que en su momento tenga que tomar la corte cerrar el gobierno porque se cae la economía. Nosotros hemos tomado las previsiones necesarias para que el Gobierno siga funcionando. Llevo tres años y cinco meses como gobernador y se ha pronosticado un cierre de gobierno desde que estoy como gobernador y no ha pasado, porque hemos tomado las decisiones que tengamos que tomar para evitar eso.

Sobre el famoso “salvamos las finanzas”: 

¿Cuál es la realidad desde su punto de vista? Usted declaró al año de ser gobernador “salvamos las finanzas”.

En ese momento era correcto. Lo que pasa es que era un proceso que necesitaba continuar y no se continuó. No logré a tiempo la legislación a tiempo del impuesto de la gasolina, hubo un montón de cosas que tenían que pasar en su momento, nos declararon inconstitucional la ley de retiro de maestros. Hubo un montón de cosas que pasaron que agravaron la situación nuevamente. Pero en aquel momento el presupuesto estaba cuadrado.

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