LA AUTONOMIA: UN ESTATUS IMPERFECTO

27/junio/2012

LA AUTONOMÍA: UN ESTATUS IMPERFECTO

Por: Carlos A. Colón De Armas, Profesor de Finanzas UPR

Las personas que defienden el actual estatus político de Puerto Rico se identifican a sí mismas como “autonomistas”. De esa forma, tratan de representarse como portaestandartes de una fórmula igual de válida que las otras dos alternativas disponibles (la estadidad o la independencia).

El término “autonomía”, según lo define la Real Academia Española, se refiere a la “potestad que dentro de un Estado tienen municipios, provincias, regiones u otras entidades, para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios”. Además, se indica que el término también se refiere a la “condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie”.

Cuando se analiza el concepto de autonomía a la luz de esas definiciones, es evidente que esa alegada fórmula no logra los mismos objetivos que la estadidad o la independencia. En primer lugar, autonomía se refiere a aspectos de gobierno propio de carácter regional o local dentro de un país, pero en nada incide sobre la capacidad que tengan los residentes de esa región de constituir un país o de ser parte integral del gobierno de todo el país más allá de su localidad. En otras palabras, la autonomía no tiene nada que ver con lograr la soberanía, que es la esencia del problema del estatus político de la Isla. En segundo lugar, los que defienden nuestro actual estatus político están de acuerdo con recibir ayudas federales sin que las personas con la capacidad para hacerlo aporten al fisco federal la cantidad correspondiente, lo cual dista mucho de una fórmula política bajo la cual Puerto Rico “no depende de nadie”.

Howard L. Hills, experto en asuntos de seguridad nacional y del derecho relacionado con los territorios, y quien fuera asesor en las administraciones de los presidentes Ronald Reagan y George H. W. Bush, discutió el concepto de autonomía en el contexto de Puerto Rico en un panel, auspiciado por el Center for Puerto Rico Equality and Advancement (CPREA) y celebrado el 3 de mayo de 2011 en Washington, D.C. En su disertación, Hills se refirió a la autonomía como un estatus “imperfecto”.

Según Hills, la autonomía debe ser la máxima aspiración de un pueblo solamente cuando ninguna otra opción que otorga la verdadera soberanía es factible. Como ejemplo de un lugar donde la autonomía constituye, razonablemente, la mejor opción a la que pueden aspirar los ciudadanos de una región, mencionó el Tibet, donde el gobierno de la China ha dejado claramente establecido que no está dispuesto a otorgarle la independencia ni a incluirlos como parte integral del gobierno de toda la nación.

Contrario a esa situación, el caso de Puerto Rico es muy diferente. Por un lado, no hay duda de que el Congreso estaría dispuesto a concederle la independencia a la Isla si los puertorriqueños la pidieran. Lo mismo puede decirse de la estadidad, la cual nunca se le ha negado a ninguno de los territorios que la han solicitado. Por otro lado, todas y cada una de las características que describen al actual estatus político de Puerto Rico y que podrían ser beneficiosas para los puertorriqueños se pueden obtener mediante la independencia o a través de la estadidad.

Veamos.

 Características de las diferentes opciones de estatus       

 

 

Estatus Actual          Estadidad          Independencia

 

Gobierno propio: Local Moneda: Dólar Mercado común

Defensa por tropas de EE.UU. Autosuficiencia fiscal Ciudadanía americana

Soberanía

 

Sí                           Sí                            Sí

 

Sí                           Sí                        Posible

 

Sí                           Sí                        Posible

 

Sí                           Sí                        Posible

 

No                          Sí                            Sí

 

Sí                           Sí                           No

 

No                          Sí                            Sí

Gobierno propio a nivel local. En Puerto Rico, cualquiera de las diferentes opciones de estatus ofrece gobierno propio con relación a los asuntos que sólo le competen a los puertorriqueños.

Moneda. El dólar americano es la moneda de curso legal en Puerto Rico bajo el actual estatus político y lo seguiría siendo si nos convirtiéramos en un estado. Bajo la independencia, si así lo deseáramos, el dólar podría seguir siendo nuestra moneda como lo es en países independientes como Panamá, Ecuador y El Salvador.

Mercado común. El libre tránsito de mercancías y servicios entre Puerto Rico y cualquier otra parte de los Estados Unidos es una realidad bajo el actual estatus político de la Isla y lo seguiría siendo si adviniéramos a la estadidad. Lo mismo podría ocurrir bajo la independencia mediante tratados de libre comercio como lo son NAFTA y CAFTA-DR, entre otros.

Defensa. Las tropas del ejército de los Estados Unidos defienden nuestras costas bajo el actual estatus político y lo seguirían haciendo bajo la estadidad. Si obtuviéramos la independencia, podría ocurrir lo mismo si Puerto Rico y los Estados Unidos firmaran un tratado a tales efectos.
Autosuficiencia fiscal. En cualquier sociedad civilizada, las personas con más recursos aportan al erario para sufragar las actividades del gobierno y para ayudar a los más necesitados. Mediante la estadidad, eso se logra participando en igualdad de condiciones en los programas federales y logrando que los ciudadanos con más recursos aporten a ese mismo gobierno federal. Bajo la independencia, se seguiría el mismo principio, pero sin la intervención del gobierno federal. Sólo bajo el actual estatus Puerto Rico vive la indignidad de no ser autosuficiente desde la perspectiva fiscal.

Ciudadanía americana. Los puertorriqueños son ciudadanos americanos bajo el actual estatus político y lo seguirían siendo bajo la estadidad. Esa realidad sólo cambiaría bajo la independencia.

Soberanía. La mayor deficiencia del actual estatus político de la Isla es que permite que los puertorriqueños sean gobernados sin su consentimiento. Esa deficiencia sólo se corrige mediante la estadidad o la independencia.

En fin, los puertorriqueños no tienen que conformarse con la imperfección de un estatus que no le otorga su plena soberanía. Los aspectos económicos y políticos que son importantes para Puerto Rico están disponibles tanto bajo la estadidad como la independencia, y ambas se pueden lograr con tan sólo pedirlas.

Los puertorriqueños tenemos que escoger bajo qué ciudadanía queremos vivir el resto de nuestras vidas. Una vez decidamos eso, debemos escoger la ruta de la soberanía bajo esa ciudadanía. Estadidad, si queremos la ciudadanía americana, o independencia si queremos solamente la ciudadanía puertorriqueña. Lo demás, son meros detalles que se ajustarán a esa decisión, que es la verdaderamente medular.
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Nota: Este escrito fue publicado en el periódico El Vocero, 29 de junio de 2012

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